Caer y Escalar

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Foto por Anghelo Bernal en Margalef.

Algo pasa, no es normal sentirme aterrorizada, así no quiero escalar, quiero pedir tensión y bajarme de la ruta. Se acelera mi respiración, estoy cansada, el sol me pega en la espalda y me duelen los pies, me duelen los antebrazos, no veo qué hacer, no me quiero caer. Soy fuerte, sé que puedo hacer esta ruta, no puedo renunciar así tan fácil, no puedo simplemente bajarme, voy a seguir, paso a paso, voy a tranquilizarme y a descansar, sí, encontrar la manera de descansar. No puedo más, las manos simplemente no me sostienen, este miedo no me deja ver el camino correcto, los pies son malos, ¿donde los pongo? pero no me quiero caer, no quiero, no quiero, ¿de donde proviene este maldito miedo?

 – Fall –

ajjjjjjjjjjjjjjjjjjj

caí y … no pasó nada, caí y estuvo bien, estoy bien jejejejejeje

¿Necesitaba caerme? Como una catarsis.

Escalar, Dios!!! tantas veces me pregunto por qué me gusta, tantas veces me pregunto, por qué lo hago, sufrir a propósito, dolor en las manos, frío al asegurar, dolor en los pies, sentirse pesado, ir de un lugar a otro, cargar una maleta pesada, tener las piernas con morados. Abandonar la comodidad es de locos, ¿estamos locos? O ¿loco sería quedarse sin escalar? Hace casi 9 años apareció, como el amor, sin buscarla. No titubeé, hice mi primera ruta en yoyo y quise comprar lo básico para empezar y hacer un curso. Recuerdo la sensación de la primera vez que hice una ruta en punto rojo y supe que lo iba a hacer para siempre. Soy una amateur, pero cada lugar, cada persona, cada ruta, cada sentimiento de fortaleza, terror y gloria solo me hace seguir, cada vez que hago un paso y me sorprendo por lograrlo, cada vez que simplemente voy conversando conmigo, dándome aliento, cada vez que me bajo y sé que pude hacerlo mejor y cada vez que me bajo y sé que di lo mejor. Me encanta y es difícil entenderlo, fue difícil decirle a mis papás años atrás que con su apoyo o sin él, simplemente iba a seguir escalando. Es como el amor, tan ciego, que incluso dejamos todo, hacemos planes y soñamos con escalar. Soy una amateur, pero cuando se siente así por algo en la vida, es pasión, es vivir!

Odias parar, pero la vida también te enseña que hay que hacerlo, que ella misma es más que eso, más que tu pasión y obsesión, así que con los años la miras más tranquila, sabes que está ahí y necesita dedicación y disciplina. Amas cuando simplemente fluye, fluyen los días, la fuerza, la tranquilidad, los movimientos, los lugares y las personas. Es como la vida misma, asciendes y caes, solo hay que aprender a caer y fluir en la subida, aceptar las derrotas, pero nunca, nunca rendirse.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Me encanta. Qué buena reflexión. Jamás rendirse ni perder el amor que siente por la vida, por escalar 😀

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